sábado 4 de agosto de 2007

Oralidad

¿Que qué quiero? Te voy a decir que quiero: no podría desear nada más en este instante que follarte por cada puto agujero que puedas tener. Si eso no es amor, no sé qué carajo lo es; así de simple. Sentir tu no estas en toda la carne sin dejar que esta ausencia me abrume, sin haber maneras de adormecer esta bola inmensa de mierda que amenaza con comerse toda mi canchita, y esta mente inquieta de niño triste agazapado en un rincón farfullando tristes historias de superhéroes encalzoncillados por fuera, tratando de hilvanar la realidad en una conversación digital con Hello Kitty, que aún no entiende que los árboles ya se mancharon de barro, que esto es Lima y que las plumas y alas para pretender que sea Londres, Nueva York o Tokio ya se han quemado.

Lima nunca será Tokio: le falta el pop y los robots. Y japoneses. Y muchas, muchas anfetas, metanfetas y metylenedeoxymetanfetas, porque ciudades como Tokio y Roma y Amsterdam no deben dormir nunca; de chicos, era el coco el que no les dejaba dormir; ahora de grandes es la coca, también. Nunca podrán coger entre sus dedos cada instante y desmenuzarlo en la experiencia real-realista, algo tan sudamericano como las novelas de García Márquez, esas novelas que de chico leía, en ediciones tempranas, de aquellas que, entre los dedos, se te descascaraba la antigüedad de libro de bolsillo de los sesentas, porque tú viviste en los ochentas de Alan y la Leche Enci; cuántos niños deben haber crecido deformes por esa leche de mierda, niños de tres ojos, niños de sexo hinchado, niños sin corazón. Es, como decía Wittgenstein, "de aquello que no se puede hablar". Innombrable, místico. Es la razón de estar aquí y ahora, porque ahí esta todo. En la misma experiencia, en la violación sexual de un mundo que no entiendo.

Hoy me pasaron, de la nada, unos vinilos mientras tomaba un whisky en el bar, y sentí todos sus años escurriéndose entre mis dedos; ese sentir de los años en tus dedos al tocar una antigüedad, y los años siendo toda esa vibra infinita de la historia de un objeto con historia... Sí, es raro que hable de estas cosas, como si fuera algo común; pero así es la vida, así es todo lo que conosco, raro; hay gente rara a mi alrededor, hay una chica rara que me gusta, y yo soy raro y le gusto, y a veces nos tocamos, de diversas maneras raras y todo de acuerdo a códigos raros. Códigos que sigo y pretendo seguir y a veces no termino de entender, cuando todo sería tan simple y lógico como cogerla entre mis brazos y decirle "ven nena, hail to the king, baby", mismo Ash Williams. Pero no; la vida no es así. Lógica (si entendemos por lógica lo que entendía Aristóteles por logica) NO ES. Si seguimos pretendiendo solucionar todos nuestros problemas con el simple uso del sentido común, el único sitio al que vamos a llegar es al hoyo. Y darse cuenta de ello es dar un paso más hacia el abismo, es asesinar de un balazo, quizá el más cruel, al niño que todos llevamos dentro.

Si existe acaso una lógica que trascienda la mía, la nuestra, no sé de ella y no lo sabré nunca, porque, ¿cómo se puede meter en un cofre otro cofre mas grande? Así pues, ¿por qué ocuparme de esta supuesta lógica superior? Si algún día llega a mi, digamos, por revelacion mistica, entonces no podré hablar de ella, no podré conversarte; tomémonos de la mano, y tiremos como conejos encima de una lomita, a ver el sol / luna acaecer, cual teletubies, y punto. Al final, sólo disfruta, mientras puedas, que pensar mucho, ponerte denso, será como comer papeles de cinco en cinco: un pasaporte directo al Otro Lado.

¿Y respuestas? Puta, que cada uno encuentre las suyas; yo tengo ya un tremendo chambon con encontrar las mías para mis muy particulares y muy mías preguntas, y no veo a nadie dispuesto a ayudarme con ello, y mucho menos con la posibilidad de hacerlo. Por lo menos, no hasta ahora... O si?

Lima, Fiestas Pátrias, 28 de Julio del 2007


4 comentarios:

Chiara dijo...

encima de guapo, escribes bien, ya-no-ya. ¿qué más se puede pedir?

Miluska dijo...

Que no te salgas tan rápido del tema, tienes mucho que decir pero al querer hablar de todo no hablas de mucho.
A ver si nos vemos luego, suerte.

Andrei dijo...

no prodremos ayudar respondiendo, pero si escuchando y funcionando como una especie de espejo. quien sabe...en tu preguntar y contarnos tus incognitas podrías encontrar las respuestas sin que digamos una sola palabra

Ricardo Milla T. dijo...

My dear friend: es demasiado lo que escribes, demasiados temas, demasiadas cosas y demasiada belleza. No puedo comentar nada sobre esto, hay tanto, que sólo te digo: con tanto, tanto entiendo como me confundo, pero entiendo. Sigue con el deleite de tu pluma...